¿El Diezmo está vigente hoy ?

Si deseamos responder la anterior pregunta, debemos conocer algunas características que el diezmo posee, veamos:

  1. La palabra diezmo es literal. La palabra diezmo significa la décima parte de nuestros ingresos financieros, ya sea que estos se reciban en dinero o especies. En el libro de Levítico 27:32 se nos dice: “Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová”. Entonces es un hecho que tenemos que diezmar cada vez que nos llegue la provisión semanal, quincenal mensual, anual o extraordinaria.
  1. El Diezmo es sinónimo de adorar a Dios. En el texto de Levítico 27:30 se nos dice: “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová” notamos que la frase final de esta porción bíblica es: “cosa dedicada a Jehová” la cual denota adoración, debido a que toda acción loable que hace el hombre para Dios es adoración, en este caso adoramos dedicando el diezmo al señor. Lamentablemente en el medio cristiano de hoy la adoración la han confinado equívocamente a los canticos dominicales y al hecho de orar con expresiones corpóreas como es el levantar las manos, pero la adoración es una entrega integral del cristiano a Dios, por eso incluye la entrega de nuestro diezmo a él.
  1. El Diezmo está vigente hoy. Algunos han querido disfrazar su egoísmo con la triste historia que ya no estamos en los tiempos de la ley sino de la gracia, pero sabemos que siempre hemos estado en la gracia de Dios, pues esta es eterna. Ahora preguntemos ¿bajo qué ley entrego Abram a Melquisedec los diezmo?, realmente bajo ninguna ley, lo que ocurrió en el pasaje de génesis 14:20 no fue más que la pura gracia eternal de Dios, la cual hoy sigue tan viva como siempre.
  1. El no dar el diezmo es señal de falta de fe. Muchos dirán que no diezman ni ofrendan porque su salario no le alcanza para hacerlo.  “El que no le alcanza la provisión que Dios le da, es porque tiene problemas espirituales” esto es cierto, el dinero para muchos es un ídolo por lo cual sus corazones le adora más que a Dios, creando en las personas un problema espiritual tal que las lleva muchas veces a la ruina, el dolor y al desespero. El diezmo tiene un ingrediente de fe mayúsculo y se puede decir que en cierta forma es un termómetro de espiritualidad.
  1. El diezmo bendice a la persona económicamente. Este punto es bastante escabroso tocarlo porque es en este en que se basan los que predican la falsa doctrina de la prosperidad para manipular a las multitudes. Lo cierto es que el cristiano que sirve al señor íntegramente, Dios los prosperara para que se mantengan con lo necesario y suficiente en su vida, por eso no podemos decir que Dios no bendice a su pueblo con provisión, claro que lo hace y con creces muchas veces, pero lo que Dios si no hace es volver extravagantes a sus ministros como nos los han querido mostrar los medios de comunicación los cuales presentan a personas inescrupulosas llenas de dineros, bienes y fortunas diciendo que todo lo han obtenido por trabajarle al señor y por un avivamiento de sus iglesias, lo cual no es más que producto de sus ministerios que más que ministerios cristianos son ministerios o empresas de negocio mundano regidas generalmente por esquemas de negocio multinivel.

Para concluir puedo decir que los cristianos evangélicos  creemos que la bendición de Malaquías 3:10 está vigente y realmente es una bendición de sobreabundancia, pero no podemos tomarla tan literalmente como si Dios nos volverá magnates financieros por Diezmar, NO, sino más bien que Dios sobreabundara en su gracia para con nosotros en medio de este mundo pecador como dice Romano 5:20 y sobreabundara en sabiduría para nosotros como dice Efesios  1:8,  entonces si somos sabios y estamos cubiertos de la gracia de Dios, les aseguro que nuestra vida podrá ser mejor que la de cualquier millonario aunque no tengamos un peso en los bolsillos ni los bienes que él posee. Dios no necesita poner dinero en tu cuenta para bendecirte, el solo necesita que su gracia actué sobre ti y listo.

El Apóstol Pablo estableció una norma a seguir, que las ofrendas sean dadas ‘una vez a la semana’, el primer día o domingo. En vez de dar un dolar  en cada culto o reunión, es mejor que cada persona traiga el primer día de la semana su ofrenda a la iglesia.

1 Corintios 16:2 

Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.

De esta manera se hace la vida mucho más fácil tanto para los que dan como para los que recogen.  Normalmente las personas cobran semanalmente o de cada dos semanas el Jueves o Viernes, por eso cuando llegue el día domingo, el día de reunión de los santos pueden tener algo separado según Dios les ha prosperado para dar al beneficio de la obra.

Conclusión

Finalmente podemos concluir lo siguiente, decir que el creyente no está bajo la ley de Moisés es totalmente cierto. Decir que no se debe dar ofrendas (ó diezmos) no es totalmente cierto, pues Abraham no estaba bajo la ley de Moisés cuando dio los diezmos a Melquisedec (tipo de Cristo) y la iglesia es el cuerpo de Cristo. Así que cuando se da a la Iglesia, se está dando a Cristo, su cabeza, tal como lo hizo Abraham. Los Cristianos de la iglesia primitiva nos dan un buen ejemplo en cuanto al dar a la obra abnegadamente y sin reservas, tal cosa indica el agradecimiento que tiene el creyente hacia Dios y el deseo que tiene de que la obra continúe adelante.

En cuanto a establecer que la cantidad mínima es el diez por ciento podría ser cierto basado en el principio que encontramos en Abraham, el Padre de la fe. La ofrenda especial (aparte de los diezmos) que puede ser usada para necesidades especiales como en el caso de 2 Corintios 8, debe ser de acuerdo a lo que ha sido propuesto en el corazón de cada uno. Sin embargo, si alguno encuentra muy difícil dar el diez por ciento, puede comenzar con menos, pero debe ofrendar. 

El Cristiano no debe autolimitarse  a una cantidad máxima limitada al diez por ciento, puede ser más; repetimos, «cada cual debe dar según propone en su corazón» pero no demasiado poco que no le sienta sacrificio, y tampoco demasiado mucho que sufra necesidad. El ofrendar diezmos para la nación de Israel (bajo el Antiguo Pacto) fue obligatorio, para los cristianos (bajo el Nuevo Pacto) es voluntario pero esperado.  Dios espera que lo hagamos con alegría.  Dios bendice al dador alegre.  Otro punto importante y que no debemos pasar por algo es que el dar no solo se refiere al dinero sino a todo lo que somos.  Debemos dar primero que nada todo nuestro corazón a Dios y a  su obra que es la iglesia, de eso depende si también damos nuestro tiempo, fuerzas y dinero. Amen!